Natalia Jorquera

Directora, performer, bailarina.

Natalia Jorquera en 1000 palabras

"Muchas veces la gente salía como... ¿Qué es esto? Yo pagué por venir a ver danza, pero..."

Mi formación siempre fue principalmente desde la danza, y la danza estuvo en mis inicios.  Pero con mis obras, después, cuando yo empecé a desarrollar un trabajo de creadora, la gente siempre se descolocaba y me preguntaban mucho… ¿esto es danza? como que les costaba mucho clasificar.  Entonces, yo en ese momento empecé a decir que hago performance, porque  es como un concepto mucho más expandido que la danza, que al toque te lleva como a pensar en la técnica, en la formalidad de la escena. La perfo es como más interdisciplinaria, puedes mezclar y combinar cosas de una u otra área.  Hoy en día, de verdad, me siento más cómoda en performance, porque siento que la gente cuando ve mis obras no las relaciona mucho con la danza. Y no las encasillan. Performance es como un concepto en que sí me siento cómoda igual. Aunque bueno, mi formación al inicio fue muy formal desde la danza. Empecé a los cuatro años; mi familia, tenía la linda idea de inscribirme en una academia y bailé ballet hasta los dieciocho años, más o menos, sin parar. Pero a los quince años hubo un hito que para mí fue de los más expansivos en mi carrera artística: entré al Calaucán. El 2005. Justo el último año antes de su cierre.  Mi familia era de Tomé, yo crecí en Tomé, mi noción de la danza era la danza clásica, entonces para mí ir al Calaucán y ver a gente que bailaba sin zapatos, con esos vestuarios, y que había texto, la música… fue alucinante. Ahí también fue el momento en que decidí: yo me quiero dedicar a esto… y en el Calaucán ibas pasando niveles, estabas como en primero, segundo, tercero, y  en segundo, con Viviana Campos, quedé repitiendo. Creo que lloré todo un verano. Y en ese momento para mí fue como, no, listo, yo esto me lo tomo en serio,  me quiero dedicar a esto. Ahí hubo un cambio, un ascenso. Después cerró el Calaucán, yo estaba estudiando psicología, se conformó el colectivo Calaucalis, del que fui parte durante muchos años…y en ese momento me adjudiqué una beca para ir a estudiar a Argentina y me fui a  hacer una especialización en tendencias contemporáneas de la danza, en la Universidad Nacional de Artes.  Y ahí entonces fue como la danza clásica, después en el Calaucán danza moderna, y me fui a Argentina a estudiar danza contemporánea. Desde entonces me he dedicado absolutamente al contemporáneo, como que me doy cuenta que ahí están mis corazones. Se abrió la cancha. Es lo que más me gusta y ahí resuenan también mis prácticas. Lo lindo de Argentina es que la universidad me dio como toda la bibliografía y un marco teórico que yo no había accedido en las formaciones de acá. Lo apasionante de Argentina es como lo independiente, todo lo ágil que se mueve.  Yo llegué a una escuela que se llama Línea en Movimiento, que es una escuela de entrenamiento para el performer. Te entrenan para ser performer. Y yo hice esa formación cinco años seguidos.  A fueron mis primeras creaciones. Había creado algunas cosas en Conce, mucho más pequeñas, pero en la especialización de la Universidad de la Artes tenía que terminar con una.  Se llamó El modo de la ausencia. Es obra que reflexiona sobre la soledad. Y tiene mucho texto. Y el movimiento son más bien acciones, porque tiene 120 vasos en escena. Mientras voy como pensando y reflexionando sobre la soledad, citando a diversos autores, pensadoras, voy moviendo vasitos. Es minimalista también. Ahora ha cambiado un poco. Pero en ese momento era así. Después seguí trabajando como intérprete en compañías en Argentina, en agrupaciones. Me invitaron a varios proyectos, desde la danza contemporánea. Después creé otro solo: El suicidio del perro rosa. Era algo mucho más kitsch, también performático, en formato solo. Le fue súper bien en Buenos Aires. Quedó en muchas convocatorias, en el Teatro Cervantes, en grandes festivales. Mi formación duraba dos años y medio y me quedé siete. Volví el 2020,  pandemia incluida. Lo interesante de estar acá es que tengo muchas más redes, amistades que también hacen danza. Y la oportunidad de volver a generar diálogo con los colegas. Yo siento que son como grandes oleadas en que el medio se va como refrescando. Y cuando volví, ya estaba más instalado lo contemporáneo.  Fue bueno volver con todo esto que trae Argentina.  Toda esta frescura, casi todo esto nuevo, más conceptual. Mucho más performático. Ahí empezó a pasar que la gente un poco no entendía.  Muchas veces la gente salía como… ¿Qué es esto? Yo pagué por venir a ver danza, pero…  “prácticamente en una hora casi no se movieron”. Igual son propuestas radicales. Pero nosotros lo presentamos como danza, pues estamos pestañando, respirando.  Y ese era el sustento de nuestra obra también, el micro movimiento, lo que ya está vivo en el cuerpo.  Y empecé a trabajar con grupos. Y ahí se formó un grupo… en realidad, un laboratorio de creación.  Y después, para terminar el laboratorio, creamos una obra que se llama Atari,  inspirada en los videojuegos, los cyborgs. También nos empezó a ir bien. Ycomo equipo nos embalamos con el tema. Y nuestro principal foco estaba en ir a otros lugares, no convencionales. Ojalá ruinas. Lugares ruinosos, demacrados, sucios. Siempre hacemos cosas como tratar de romper un poquito las convenciones.  Y después vino Bruma. Bruma está inspirada en los miedos. Bueno, que no es tan del terror, pero a mí me gusta mucho Lars von Triers. Como esa estética de melancolía. Y muy inspirada en el cine. La gente mayor la relacionamás con la época de la dictadura y la más joven tiene a flor de piel el tema de los abusos sexuales. Es interesante el abanico de lecturas. Ahora estoy con una obra de circo contemporáneo, en la que soy directora. Confabulaciones Circo, se llama la compañía. Es hermoso dirigir otras disciplinas. Me gusta trabajar con  gentes que no vengan de la danza.  No es que no quiera trabajar con bailarines, pero me gusta el diálogo. En lo que estoy dirigiendo hay dos personas artistas muy increíbles. Muy virtuosas técnicamente. Y además ella es bióloga. Entonces tiene toda una lectura sobre los microsistemas. Los humedales. La lupa. Esas imágenes microscópicas.  La naturaleza. La simbiosis.